Seguro de caución frente a aval bancario: diferencias y cuál conviene a tu empresa

Cuando una empresa quiere acceder a una licitación pública, firmar un contrato de cierta envergadura o asumir determinadas obligaciones frente a terceros, es habitual que le soliciten una garantía económica que respalde el cumplimiento de sus compromisos.

Tradicionalmente, muchas empresas recurren a los avales bancarios para cumplir este requisito. Sin embargo, existe una alternativa que no siempre se tiene en cuenta: el seguro de caución, una garantía emitida por una aseguradora que puede resultar especialmente interesante para empresas que necesitan preservar su capacidad de financiación. Aunque ambos instrumentos pueden cumplir una función similar, existen diferencias importantes en sus costes, requisitos, condiciones y efectos financieros.

Pero ¿qué diferencia hay entre un seguro de caución y un aval bancario? ¿Cuál es más económico? ¿Y cuál resulta más conveniente para una empresa que necesita presentar garantías con frecuencia? Te explicamos cómo funcionan, sus principales ventajas y qué aspectos debes valorar antes de elegir.

¿Qué es un seguro de caución y cómo funciona?

Un seguro de caución es un contrato mediante el cual una compañía aseguradora garantiza el cumplimiento de determinadas obligaciones legales o contractuales asumidas por una empresa frente a un tercero. Su funcionamiento está regulado por el artículo 68 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro.

En este tipo de operaciones intervienen tres figuras:

  • Tomador: es la empresa que debe cumplir la obligación y contrata el seguro.
  • Asegurado o beneficiario: es la entidad o persona que recibe la garantía, como una Administración pública o un cliente.
  • Aseguradora: es la compañía que emite la garantía y se compromete a indemnizar al beneficiario en los supuestos cubiertos.

Imaginemos una empresa constructora que obtiene la adjudicación de una obra pública y debe presentar una garantía económica para asegurar que ejecutará correctamente los trabajos. En lugar de solicitar un aval bancario, puede contratar un seguro de caución que garantice el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el contrato.

Si la empresa incumple y se cumplen las condiciones para ejecutar la garantía, la aseguradora responderá frente al beneficiario hasta los límites establecidos. Es importante aclarar que el seguro de caución no elimina la responsabilidad económica de la empresa. Si la aseguradora realiza un pago, el tomador debe reembolsarle esa cantidad, conforme a lo establecido en el artículo 68 de la Ley de Contrato de Seguro. Por tanto, estamos ante un instrumento de garantía, no ante un seguro que libere a la empresa de las consecuencias económicas de sus propios incumplimientos.

¿Qué es un aval bancario?

Un aval bancario es una garantía mediante la cual una entidad financiera se compromete a responder frente a un tercero por determinadas obligaciones asumidas por su cliente. Por ejemplo, si una empresa necesita garantizar el cumplimiento de un contrato de 300.000 euros, el beneficiario puede exigirle un aval por una cantidad determinada. En ese caso, el banco analiza la solvencia de la empresa y, si aprueba la operación, emite la garantía por el importe acordado.

A cambio, la empresa debe asumir las comisiones correspondientes y cumplir las condiciones establecidas por la entidad financiera. Además, el banco puede solicitar garantías adicionales, como la pignoración de fondos, garantías personales u otras contragarantías. El aval bancario constituye una herramienta habitual en operaciones comerciales y contractuales. Sin embargo, al tratarse de un compromiso financiero asumido por el banco, puede afectar a la capacidad de la empresa para obtener nueva financiación.

Diferencias entre un seguro de caución y un aval bancario

Aunque ambos instrumentos permiten respaldar determinadas obligaciones frente a terceros, no funcionan de la misma manera.

CaracterísticaSeguro de cauciónAval bancario
Entidad emisoraCompañía aseguradoraBanco o entidad habilitada
FinalidadGarantizar obligaciones legales o contractualesGarantizar obligaciones frente a terceros
Impacto financieroGeneralmente no consume líneas de aval bancarioPuede consumir capacidad de riesgo bancario
CIRBENo se registra como un aval bancario ordinarioSe declara conforme a las reglas aplicables
CostePrima de seguroComisiones y posibles gastos adicionales
Inmovilización de fondosNo siempre requierePuede exigir pignoración u otras garantías
Análisis de solvenciaSíSí
Reembolso tras ejecuciónLa empresa debe reembolsar a la aseguradoraEl banco puede reclamar a la empresa lo pagado

Estas diferencias hacen que el seguro de caución pueda resultar especialmente interesante para determinados negocios, aunque no significa que siempre sea más barato o que su contratación se apruebe automáticamente.

Veamos los aspectos más relevantes.

1. Impacto en la capacidad de financiación

Una de las principales diferencias se encuentra en cómo afectan ambos productos a la financiación empresarial. Cuando un banco concede un aval, asume un compromiso económico frente al beneficiario. Esta operación puede consumir parte del límite de riesgo que la entidad está dispuesta a conceder a su cliente. Además, los avales y garantías bancarias están sujetos a las correspondientes obligaciones de información a la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE). Esto puede tener consecuencias para una empresa que necesita simultáneamente financiación para maquinaria, circulante, inversiones o nuevos proyectos.

Por el contrario, el seguro de caución permite obtener una garantía sin utilizar necesariamente las líneas de aval bancario de la empresa. Esta característica puede ayudar a preservar su capacidad de financiación bancaria, especialmente cuando necesita presentar varias garantías en diferentes contratos. Eso sí, la aseguradora también estudiará la solvencia del negocio y podrá establecer límites o exigir contragarantías.

2. Liquidez y garantías adicionales

Otra diferencia importante es la posible inmovilización de recursos económicos. Algunas entidades bancarias exigen bloquear una cantidad de dinero como respaldo del aval concedido. Imaginemos una empresa que necesita presentar una garantía de 25.000 euros y cuyo banco exige pignorar la totalidad del importe. Aunque el dinero siga siendo propiedad de la empresa, no podrá disponer libremente de él mientras se mantenga esa garantía.

En cambio, un seguro de caución puede emitirse sin necesidad de inmovilizar fondos equivalentes al capital garantizado. Esta circunstancia permite que la empresa conserve recursos para afrontar pagos a proveedores, salarios, materiales y otros gastos relacionados con su actividad. Sin embargo, conviene recordar que la ausencia de inmovilización no está garantizada en todas las operaciones de caución. Las condiciones dependen del análisis de riesgo y de los requisitos establecidos por la aseguradora.

3. Costes del seguro de caución frente al aval bancario

El coste también es un factor determinante. En un aval bancario pueden existir diferentes conceptos:

  • Comisión de estudio o apertura.
  • Comisión por riesgo o mantenimiento.
  • Gastos de formalización, cuando correspondan.
  • Costes asociados a las garantías adicionales exigidas.

En el seguro de caución, el coste se articula principalmente mediante una prima que dependerá del riesgo asumido por la aseguradora y de las características de la operación. Para calcularla, pueden valorarse aspectos como el importe garantizado, la duración del compromiso, la solvencia de la empresa y el tipo de obligación. No es posible afirmar que el seguro de caución sea siempre más económico que un aval bancario. La mejor alternativa dependerá de las condiciones que ofrezcan las entidades, los gastos asociados y el posible impacto que cada garantía tenga sobre los recursos financieros de la empresa.

4. Requisitos y proceso de contratación

Tanto los bancos como las aseguradoras necesitan conocer la situación económica de la empresa antes de aceptar la operación. En el caso del aval bancario, la entidad financiera puede evaluar las cuentas anuales, el endeudamiento, el historial crediticio y las garantías que puede aportar el solicitante.

Para contratar un seguro de caución, la aseguradora también analiza la solvencia económica y la naturaleza de la obligación que debe garantizarse. Por tanto, ninguna de las dos alternativas debe considerarse un trámite automático. La rapidez de emisión dependerá de la complejidad de la operación, la documentación presentada y la existencia de límites previamente aprobados.

¿Se puede sustituir un aval bancario por un seguro de caución en una licitación pública?

Sí. La legislación española contempla expresamente el seguro de caución como una de las modalidades admitidas para constituir garantías en determinados contratos públicos. El artículo 108 de la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público, establece que las garantías definitivas exigidas en contratos celebrados con las Administraciones públicas pueden prestarse, entre otras modalidades, mediante aval bancario o contrato de seguro de caución.

Esto significa que una empresa adjudicataria puede utilizar un seguro de caución cuando se ajuste a los requisitos legales y administrativos aplicables. No obstante, es imprescindible revisar los pliegos de contratación, el importe exigido, el modelo de garantía y las condiciones para su presentación.

¿Qué importe debe garantizar una empresa adjudicataria?

Con carácter general, la Ley de Contratos del Sector Público establece una garantía definitiva equivalente al 5 % del precio final ofertado, excluido el IVA, sin perjuicio de las excepciones y particularidades legalmente previstas. Por ejemplo, si una empresa resulta adjudicataria de un contrato por 400.000 euros, sin IVA, la garantía definitiva ordinaria sería de 20.000 euros.

Para constituirla podría recurrir a un aval bancario o a un seguro de caución, entre las modalidades admitidas. Es importante distinguir esta garantía de los demás seguros que pueden exigirse para ejecutar el contrato. Por ejemplo, una empresa constructora puede necesitar tanto una garantía de cumplimiento como un seguro de responsabilidad civil o una póliza de todo riesgo construcción. Si tu empresa participa habitualmente en concursos públicos, también puedes consultar nuestra guía sobre seguros en licitaciones públicas y requisitos que deben revisar las empresas.

¿Cuándo interesa contratar un seguro de caución en lugar de un aval bancario?

El seguro de caución puede resultar especialmente conveniente para empresas que necesitan garantizar obligaciones contractuales con frecuencia y desean mantener disponibles sus recursos financieros.

Empresas que participan habitualmente en licitaciones públicas

Las constructoras, empresas de mantenimiento, compañías de servicios e ingenierías que concurren a varios concursos pueden necesitar constituir distintas garantías durante el año. Recurrir exclusivamente a avales bancarios puede concentrar estas operaciones en las entidades con las que trabajan habitualmente. Disponer de una alternativa aseguradora permite diversificar las fuentes de garantía y reservar capacidad bancaria para otras necesidades.

Empresas que necesitan preservar su liquidez

Para una pyme, mantener disponibles sus recursos económicos puede ser especialmente importante cuando tiene que anticipar compras, pagar proveedores o asumir nuevos proyectos. Si el banco exige inmovilizar fondos para emitir un aval, el seguro de caución podría resultar una alternativa interesante, siempre que las condiciones ofrecidas por la aseguradora no requieran garantías equivalentes.

Empresas que deben garantizar anticipos o el cumplimiento de contratos

En determinados acuerdos comerciales, el cliente puede exigir una garantía por las cantidades adelantadas o por el cumplimiento de las obligaciones pactadas. Las modalidades de caución de anticipos o de cumplimiento contractual pueden servir para este propósito, siempre que se ajusten al tipo de contrato y sean aceptadas por el beneficiario. No obstante, en las operaciones privadas es especialmente importante comprobar qué instrumento admite la otra parte, ya que no todos los contratos permiten sustituir libremente una garantía por otra.

¿Cómo contratar un seguro de caución para tu empresa?

Antes de solicitar una póliza, conviene identificar con precisión la obligación que necesitas garantizar. Las aseguradoras pueden solicitar documentación diferente según el tipo de operación, pero generalmente será necesario facilitar:

  • Datos identificativos de la empresa.
  • Información económico-financiera, como cuentas anuales.
  • Descripción del contrato o de la obligación que debe garantizarse.
  • Importe de la garantía solicitada.
  • Duración prevista del compromiso.
  • Datos del beneficiario.
  • Pliego de contratación o modelo de garantía, cuando corresponda.

Con esta información, la aseguradora puede evaluar la operación y determinar las condiciones de emisión. En este punto, contar con el asesoramiento de una correduría de seguros resulta útil para identificar qué alternativas existen, comparar condiciones y comprobar que la garantía se adapta a los requisitos del beneficiario.

Seguro de caución o aval bancario: ¿cuál es mejor para tu empresa?

No existe una respuesta universal. Ambas herramientas permiten garantizar obligaciones frente a terceros, pero presentan diferencias que pueden influir en la liquidez, los costes y la capacidad financiera de una empresa. El seguro de caución puede ser especialmente interesante para negocios que necesitan emitir garantías de manera recurrente y quieren preservar sus líneas de financiación bancaria.

Por su parte, un aval bancario puede resultar adecuado cuando la empresa dispone de buenas condiciones con su entidad financiera o cuando el beneficiario exige específicamente este tipo de garantía. Lo importante es valorar cada operación antes de tomar una decisión, teniendo en cuenta el importe, el plazo, los requisitos y los posibles costes directos e indirectos.

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