Seguros en licitaciones públicas: qué debe revisar una empresa antes de presentarse a un concurso
Preparar una licitación pública implica revisar presupuestos, documentación administrativa, solvencia, medios técnicos y condiciones de ejecución. Sin embargo, existe un apartado que muchas empresas dejan para el final: los seguros exigidos en el pliego.
El problema suele aparecer cuando la empresa ya ha presentado su oferta y es propuesta como adjudicataria. Es entonces cuando descubre que su póliza no alcanza el capital solicitado, no cubre exactamente la actividad objeto del contrato o no permite emitir el certificado requerido por la Administración.
Tener un seguro contratado no significa necesariamente cumplir con una licitación. Cada pliego puede establecer unos capitales, coberturas, límites, condiciones y formas de acreditación diferentes.
Entrevista a Juan Antonio García, Director de iBrok
Para conocer los problemas más habituales y saber qué debe comprobar una empresa, hablamos con Juan Antonio García, Director Técnico de iBrok y especialista en el aseguramiento de empresas que participan en concursos públicos.

P: ¿En qué tipo de licitaciones suelen aparecer requisitos relacionados con seguros?
R: Los requisitos aseguradores pueden aparecer en licitaciones de sectores muy diferentes. No se limitan a los grandes contratos de obra pública. En la experiencia de iBrok, son frecuentes en concursos relacionados con:
- Obras públicas y construcción.
- Mantenimiento, limpieza y prestación de servicios.
- Seguridad privada.
- Transporte.
- Sanidad y servicios sociales.
- Ingeniería y arquitectura.
- Consultoría y servicios profesionales.
- Servicios informáticos y ciberseguridad.
- Eventos y actividades deportivas.
P: ¿En qué momento suelen contactar las empresas con iBrok: antes de presentarse, cuando ya han ganado o cuando les falta documentación?
R: La mayoría de las empresas contactan con iBrok cuando ya han sido propuestas como adjudicatarias, una fase previa a la adjudicación definitiva. Es en este momento cuando el órgano de contratación les requiere que acrediten toda la documentación y garantías que previamente declararon cumplir mediante declaraciones responsables, como el DEUC.
En esta fase deben aportar, entre otra documentación:
- Pólizas de seguro exigidas en el pliego.
- Certificados de vigencia emitidos por la aseguradora o la correduría.
- Justificantes de pago de las primas, cuando se solicitan.
- Acreditación de capitales y coberturas mínimas requeridas.
- En ocasiones, ampliaciones de capital o contratación de nuevas pólizas para adaptarse a las exigencias del contrato.
El problema es que los plazos suelen ser muy reducidos, normalmente de 10 días hábiles, por lo que las empresas necesitan una respuesta rápida y especializada. Si no consiguen acreditar correctamente estos requisitos dentro del plazo, pueden perder la adjudicación y el órgano de contratación puede acudir al siguiente licitador.
Por ello, iBrok aporta un valor diferencial, ofreciendo una respuesta ágil, revisando que las pólizas cumplen exactamente con las exigencias del pliego y emitiendo la documentación necesaria para que la empresa pueda completar con éxito el trámite de adjudicación.
P: ¿Cuál dirías que es el principal problema que tienen las empresas con los seguros en los concursos públicos?
R: El principal problema es que muchas empresas no revisan los requisitos de los seguros hasta que son propuestas como adjudicatarias.
Durante la presentación de la oferta simplemente declaran que cumplen los requisitos, pero es cuando reciben el requerimiento de documentación cuando descubren que su póliza no alcanza los capitales exigidos, no incluye determinadas coberturas o, directamente, no cumple con lo establecido en el pliego.
En ese momento los plazos son muy reducidos y cualquier error puede poner en riesgo la adjudicación del contrato.
P: ¿Qué seguros son los que más suelen exigir los pliegos de licitaciones públicas?
R: Con diferencia, el seguro que más exigen los pliegos es el de Responsabilidad Civil, ya sea General o Profesional, dependiendo de la actividad objeto del contrato.
Además, en función del tipo de licitación, también es habitual que se soliciten seguros de Accidentes, Todo Riesgo Construcción (TRC), Ciberseguridad o seguros específicos para determinados sectores.
En nuestra experiencia, los más habituales son:
- Responsabilidad Civil General, para contratos de obras, mantenimiento, limpieza o servicios.
- Responsabilidad Civil Profesional, en actividades como ingeniería, arquitectura, consultoría, mediación de seguros o servicios tecnológicos.
- Seguro de Accidentes, cuando intervienen trabajadores, participantes o usuarios.
- Todo Riesgo Construcción (TRC), en contratos de obra.
- Seguro Ciber, cada vez más presente en contratos relacionados con tecnologías de la información y tratamiento de datos.
Más que el tipo de seguro, lo realmente importante es que las coberturas, los capitales asegurados y las condiciones de la póliza se ajusten exactamente a lo que exige el pliego.
Es precisamente ahí donde una revisión especializada puede marcar la diferencia entre acreditar correctamente los requisitos o tener problemas en el proceso de adjudicación.
P: En el caso del Seguro de Responsabilidad Civil, ¿qué aspectos hay que revisar para saber si la póliza cumple con el pliego?
R: Lo primero es comprobar que el capital asegurado cumple con el mínimo exigido en el pliego, pero ese es solo el primer paso.
Igual de importante es revisar que la actividad asegurada coincide con el objeto del contrato, que la póliza incluye las coberturas específicas requeridas y que no existen exclusiones que puedan dejar sin efecto esa cobertura.
También verificamos que la póliza está en vigor y que puede acreditarse correctamente mediante el certificado que exige el órgano de contratación.
P: ¿Cuándo entra en juego la Responsabilidad Civil Profesional y en qué se diferencia de una RC general?
R: La Responsabilidad Civil Profesional entra en juego cuando los daños se producen como consecuencia de un error, una negligencia o una omisión en el ejercicio de una actividad profesional o intelectual.
En cambio, la Responsabilidad Civil General cubre los daños materiales o personales que se ocasionan durante el desarrollo de la actividad, pero no los derivados de un fallo profesional.
Por ejemplo, si una empresa de mantenimiento provoca accidentalmente un daño en unas instalaciones, normalmente respondería la RC General. Sin embargo, si una ingeniería, una consultora o una correduría de seguros comete un error técnico en un proyecto o en un asesoramiento que causa un perjuicio económico al cliente, la cobertura que debe responder es la RC Profesional.
En contratación pública es fundamental distinguir entre ambas, porque muchos pliegos exigen expresamente una Responsabilidad Civil Profesional cuando el objeto del contrato consiste en prestar un servicio técnico o de asesoramiento.
Tener una RC General no significa necesariamente que se cumpla ese requisito, por lo que es imprescindible revisar qué tipo de responsabilidad exige el pliego y que la póliza se adapte a esa necesidad.
P: En contratos de obra o construcción, ¿qué seguros suelen pedirse y qué errores son frecuentes?
R: En los contratos de obra, los seguros que más habitualmente exigen los pliegos son el Seguro de Responsabilidad Civil, el Todo Riesgo Construcción (TRC) y, cuando procede por la naturaleza de la edificación, el Seguro Decenal.
Dependiendo del contrato, también pueden requerirse seguros de Accidentes o de maquinaria.
El error más habitual es pensar que cualquier póliza sirve. Nos encontramos con empresas que disponen de un seguro de Responsabilidad Civil, pero con capitales insuficientes, una actividad asegurada que no coincide con la obra que van a ejecutar o coberturas que no se ajustan a lo que exige el pliego.
También es frecuente que el Todo Riesgo Construcción no contemple correctamente la duración de la obra, el presupuesto de ejecución o a todos los intervinientes que deben quedar asegurados.
Por eso es tan importante revisar la documentación antes de aportarla. En iBrok analizamos el pliego y verificamos que las pólizas cumplen realmente con los requisitos del contrato. Si detectamos alguna carencia, todavía estamos a tiempo de adaptarlas antes de presentar la documentación y evitar problemas durante la adjudicación.
P: Cuando hay vehículos, maquinaria o personal adscrito al contrato, ¿qué seguros conviene revisar?
R: En el caso de los vehículos, comprobamos que las pólizas están en vigor, que las coberturas son adecuadas para el uso que se va a dar y que cumplen con las exigencias del pliego.
Si interviene maquinaria o equipos de obra, revisamos seguros como el Todo Riesgo Construcción, avería de maquinaria o daños a equipos, cuando resultan exigibles o recomendables en función de la actividad.
Y cuando existe personal adscrito al contrato, verificamos que la empresa dispone de las coberturas necesarias, como la Responsabilidad Civil Patronal y, cuando corresponde, los seguros de Accidentes exigidos por el pliego o por el convenio colectivo aplicable.
P: ¿Cuáles son los errores más habituales que pueden generar problemas en una licitación?
R: El error más habitual es dar por hecho que la póliza cumple con el pliego sin haberla revisado en detalle. Muchas empresas descubren el problema cuando ya han sido propuestas como adjudicatarias y disponen de muy poco tiempo para corregirlo.
Los errores que encontramos con mayor frecuencia son:
- Capital asegurado inferior al mínimo exigido en el pliego.
- Coberturas insuficientes o ausencia de garantías específicas requeridas.
- Actividad asegurada que no se corresponde con el objeto del contrato.
- Exclusiones o limitaciones incompatibles con las exigencias de la licitación.
- Pólizas no vigentes o con problemas para acreditar su validez.
- Certificados incompletos, que no reflejan toda la información que solicita el órgano de contratación.
- Esperar al último momento, reduciendo el margen para adaptar o ampliar las pólizas si es necesario.
P: ¿Puede una empresa tener una póliza aparentemente válida y aun así no cumplir con lo que pide el pliego? ¿Por qué?
R: Claro que sí. Una empresa puede tener una póliza perfectamente válida y en vigor, pero que no cumpla con los requisitos específicos del pliego de la licitación:
- Porque el capital asegurado puede ser inferior al exigido.
- Porque la actividad asegurada no coincide exactamente con el objeto del contrato.
- Porque faltan determinadas coberturas específicas que el pliego exige.
- Porque la póliza contiene exclusiones o limitaciones incompatibles con la licitación.
- O porque la forma de acreditar el seguro no se ajusta a lo que solicita el órgano de contratación.
P: ¿Qué documentación aseguradora suele pedir la Administración: póliza, certificado, recibo, compromiso de renovación o ampliación?
R: Lo más habitual es que la Administración solicite un certificado emitido por la aseguradora o por la correduría, ya que es el documento que acredita de forma más clara que la póliza está en vigor y cumple con los requisitos exigidos.
No obstante, cada pliego puede establecer una forma distinta de acreditación.
Dependiendo de la licitación, también pueden requerir la copia de la póliza, el justificante del último recibo pagado o, en aquellos casos en los que sea necesario adaptar el seguro, un compromiso de ampliación de coberturas o de contratación antes de la formalización del contrato.
P: ¿Qué recomendarías a una empresa antes de presentarse a una licitación desde el punto de vista asegurador?
R: La principal recomendación es no esperar a resultar propuesto como adjudicatario para revisar los seguros.
Lo ideal es analizar el pliego desde el primer momento y comprobar si el programa asegurador de la empresa cumple realmente con todos los requisitos.
Eso permite corregir cualquier carencia con tiempo y presentarse a la licitación con total tranquilidad.
P: ¿Cómo ayuda iBrok a las empresas que participan en licitaciones públicas?
R: En iBrok acompañamos a las empresas durante todo el proceso relacionado con los requisitos aseguradores de una licitación.
Nuestro trabajo comienza revisando el pliego para identificar exactamente qué seguros, coberturas y capitales exige la Administración. A partir de ahí, analizamos el programa de seguros de la empresa para comprobar si realmente cumple con esos requisitos.
Si detectamos alguna carencia, buscamos la solución más adecuada: adaptamos las pólizas cuando es posible, gestionamos ampliaciones de capital, incorporamos las coberturas necesarias o contratamos los seguros específicos que exige el contrato.
Además, preparamos toda la documentación acreditativa, como certificados, pólizas o cualquier otro documento que deba presentarse durante la fase de adjudicación.
Nuestro objetivo es que la empresa no tenga que preocuparse por la parte aseguradora de la licitación. Queremos que pueda centrarse en presentar la mejor oferta, con la tranquilidad de saber que, si resulta propuesta como adjudicataria, dispondrá de un programa de seguros plenamente adaptado a las exigencias del pliego y de toda la documentación preparada para acreditar su cumplimiento.
Revisar los seguros a tiempo puede evitar problemas en la adjudicación
Los requisitos aseguradores no deberían tratarse como un simple trámite que se resuelve cuando la empresa ya ha sido propuesta como adjudicataria. Una póliza puede estar vigente y ser adecuada para la actividad habitual de la empresa, pero no cumplir con los capitales, coberturas o condiciones concretas exigidas en un pliego.
Revisar esta documentación antes de presentar la oferta permite detectar posibles carencias, conocer con antelación el coste de adaptar los seguros y disponer de margen suficiente para preparar los certificados necesarios.
En iBrok ayudamos a las empresas a analizar los requisitos aseguradores de cada licitación, comprobar si sus pólizas actuales son suficientes y gestionar las adaptaciones necesarias. De esta forma, la parte aseguradora no se convierte en un obstáculo cuando llega el momento de acreditar el cumplimiento del pliego.
¿Estás preparando una licitación pública o te han solicitado la documentación aseguradora? Contacta con nuestro equipo para revisar el pliego y comprobar que tus pólizas cumplen con todos los requisitos.