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Conseguirte la luna

Uno de los accidentes más habituales cuando se circula en coche es que se rompa o se estropee una luna, con una media de más de medio millón de partes presentados al año. La precaución al volante resulta fundamental, pero no siempre basta, porque hay factores aleatorios que no podemos controlar pero que pueden jugar en nuestra contra. No hace falta tener un golpe grande ni un accidente aparatoso en carretera, basta con que una piedrecita pequeña impacte contra el cristal delantero para que se produzca una grieta que se extienda por todo el parabrisas. Esto supone un riesgo elevado tanto para la visibilidad del conductor como para la seguridad de todos los que viajan en el vehículo, puesto que un cristal agrietado puede romperse en cualquier momento. El cristal delantero es el que más habitualmente se rompe y es un elemento indispensable en la seguridad del vehículo porque soporta parte de la estructura del coche, aporta eficacia al airbag y protege a los pasajeros en caso de accidentes. Es cierto que cambiar el parabrisas delantero o la luneta trasera, y más si es térmica, resulta caro, pero toda precaución es poca cuando se trata de garantizar la seguridad de las personas que viajan a bordo.

Como la rotura de las lunas es algo bastante común, muchos seguros de coche incluyen los desperfectos de los cristales en sus coberturas, pero no todos. Algunas pólizas sólo cubren un par de roturas al año y si por casualidad se producen más, aumentaría la cantidad a pagar en el siguiente cargo del seguro. En cualquier caso y ante cualquier duda, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza y asegurarnos de estar cubiertos ante cualquier eventualidad.
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¿Está tu empresa infra asegurada?

Tan malo es pasarse como no llegar y eso también puede aplicarse a los seguros de las empresas. Si las coberturas son excesivas con respecto a nuestras necesidades, estaremos pagando de más, y eso nunca es deseable; pero si las coberturas se quedan cortas podemos quedar desprotegidos en caso de auténtica necesidad, y eso es todavía peor.

Los lamentables acontecimientos ocurridos recientemente en la planta química de Iqoxe han puesto sobre la mesa lo que puede ocurrir cuando nuestra empresa tiene contratadas primas de seguros a unos precios y con unas coberturas por debajo de lo que necesitamos para afrontar posibles siniestros. En el caso de esta industria tarraconense que explotó en enero, su cobertura era inferior a las necesidades que luego surgieron y por eso tuvo problemas para gestionar las indemnizaciones correspondientes. Sencillamente porque su seguro no cubría todos los pagos a los que tuvo que hacer frente.

Cualquier empresa tiene dos riesgos principales que cubrir: el de daños y el de responsabilidad civil. El primero está destinado a proteger a la compañía de los costes de reparación derivados de cualquier percance y el segundo cubre los eventuales gastos de responsabilidad civil, que es lo que en caso de siniestros, como el de la fábrica Iqoxe, pueden suponer mayores problemas.

Es importante destacar que la responsabilidad penal no es asegurable, lo que no implica que las compañías no deban estar debidamente cubiertas en caso de accidentes laborales, ya que pueden conllevar importantes indemnizaciones. Esto es de especial relevancia desde que entró en vigor el 1 de enero de 2016 la modificación del baremo de daños personales, que representa un considerable incremento en las cantidades de las indemnizaciones.

Por tanto, en caso de duda, lo mejor es siempre hablar con un corredor de seguros de confianza que nos asesore y nos asegure que estamos pagando lo necesario para estar tranquilos en caso de siniestro. Ni más ni menos.

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No todo es esquiar

Además del esquí y el show, hay otras formas de disfrutar del frío y de la nieve. Desde las raquetas hasta el descenso en trineo, pasando por el patinaje o el hockey sobre hielo, son muchas las opciones para hacer deporte durante el invierno. Sin embargo, nunca está de más ser precavidos y contar con el apoyo de un seguro que nos dé tranquilidad en caso de accidente.
 
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de contratar una póliza para deportes de invierno es si eres aficionado o profesional. Un aficionado suele practicar de forma puntual, y, por lo tanto, lo más probable es
que necesite un seguro con coberturas sencillas por si tiene alguna caída o choca con algún otro deportista. Un profesional, en cambio, necesitará coberturas más sofisticadas, ya que puede aventurarse por lugares más peligrosos y las consecuencias de un accidente podrían ser más peligrosas. En cualquier caso, el exceso de confianza nunca es bueno y siempre es recomendable dejarse aconsejar por un experto.
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Evita el Game Over de tu consola

Los videojuegos se han convertido en una de las formas de ocio más populares entre jóvenes y ya no tan jóvenes. De hecho, su cifra de negocio supera con creces al de la música y el cine juntos. Vivir grandes aventuras en primera persona, visitar lugares extraordinarios o convertirse en un personaje de fantasía puede ser realidad gracias a las videoconsolas, pero, ¿qué pasa en el mundo real mientras uno juega? Nada puede resultar más frustrante que estar a punto de subir de nivel o acabar de conseguir un logro especialmente difícil y que la técnica falle. Por no hablar de dejar colgados a los compañeros de misión si estás jugando en línea.

Con la emoción del momento, hay quien se despista o pierde los nervios y se le escapa el mando de las manos, tropieza con un cable o tira el vaso que estaba al lado con catastróficas consecuencias. Lamentablemente, no sería la primera vez que una partida acaba antes de tiempo porque el mando ha salido volando y ha impactado contra la televisión. Por eso, cada vez son más los jugadores que quieren asegurar su videoconsola contra riesgos inesperados.

En primer lugar, y ante cualquier duda, lo primero que hay que hacer es acudir a nuestra correduría habitual para comprobar si nuestro seguro de hogar puede cubrir los daños ocasionados por los accidentes de videojuegos o si nos saldría más a cuenta hacernos un seguro específico para videoconsolas. Lo más habitual es que estas pólizas incluyan el seguro por robo, daños por golpes o roturas accidentales y daños por líquidos. Además, puede resultar interesante contemplar alguna cláusula que incluya la reparación del aparato en caso de producirse determinados daños o incluso la sustitución, si los daños fueran irreparables. Lo importante es poder disfrutar de este hobby con tranquilidad y que no aparezca el temido GAME OVER antes de tiempo.

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Circular tranquilos en patinete

Las formas para moverse por la ciudad están cambiando y hoy en día no es raro encontrarnos desde coches, autobuses y motos eléctricas hasta patines, patinetes, bicicletas y otros artilugios rodantes. En el futuro, tal vez lo raro será ver gente andando.
 
Últimamente, son los patinetes eléctricos los que se han puesto más de moda como alternativa de desplazamiento ecológica y rápida, pero como todo vehículo, conlleva sus riesgos y responsabilidades. Aunque no es obligatorio contratar un seguro en la mayoría de los casos, sí es recomendable consultar las opciones con un corredor por lo que pueda pasar. No todos los patinetes eléctricos son iguales y por eso las pólizas tampoco lo son. Hay que tener en cuenta la velocidad máxima que puede alcanzar el vehículo y su peso, porque en algunos casos, el patinete puede equipararse a ciclomotores o motocicletas y entonces sí que sería necesario contratar un seguro.
 
La mayoría de pólizas suelen incluir un seguro de responsabilidad civil en caso de accidente, por si alguien resulta lesionado o por si dañamos algún objeto de la vía pública durante la circulación. Además, sería deseable contemplar un seguro por robo o coberturas médicas en caso de sufrir una caída.
 
Con respecto a la legislación vigente, existe una normativa adaptada de la Unión Europea, pero corresponde a cada municipio exigir que se cumplan determinadas cuestiones como el uso de casco o las zonas por las que puede circular. En Valencia, por ejemplo, el patinete eléctrico se puede usar por carriles bici y vías peatonales (excepto aceras), en Barcelona sólo se permite usarlo en el extrarradio y en Madrid se ha prohibido en vías urbanas, aunque se permite su circulación por carriles bici, parques y jardines.
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La seguridad en el amor también existe

Llega San Valentín. Ese momento del año en el que, de repente, todos nos volvemos románticos. Tras deshojar la margarita, preparamos una cena romántica, unas velas, nos lanzamos y le pedimos matrimonio a nuestra pareja. Nos dice que sí y todo es felicidad hasta que llega el momento de preparar la boda. ¿Qué podría salir mal?
 
Podría ocurrir, y a veces ocurre, que una boda no pueda celebrarse porque uno de los protagonistas o familiares no pueda acudir al evento por enfermedad o accidente o que el tiempo impida la celebración del evento. También puede pasar que se pierdan los anillos, que el fotógrafo no se presente o que ocurra algún imprevisto en el servicio de catering. El amor no tiene precio, pero una boda es un gasto lo bastante importante como para intentar prevenir riesgos indeseados. De hecho, el coste medio actual de una boda en España para 130 invitados está en torno a los 20.000 euros.
 
Las coberturas más habituales son las de cancelación de la ceremonia por motivos de fuerza mayor, como condiciones climatologícas adversas que impidan la celebración de la boda, que falle un proveedor esencial o que uno de los contrayentes no comparezca por causa de accidente o enfermedad grave. Esto puede ampliarse a los familiares más próximos, como los padrinos.
 
La póliza también puede cubrir los daños ocurridos en el vestuario, tanto si son prendas propias como alquiladas, y puede incluir tanto las de los novios como las de sus progenitores. Por supuesto, no hay boda sin anillos, y el seguro puede cubrir los daños o la pérdida accidental de las alianzas, aunque se limita a los días anteriores a la ceremonia y 24 ó 48 horas después de ella.
 
Por supuesto, la cobertura puede incluir a todos los proveedores, desde el fotógrafo, hasta las flores, pasando por el transporte, pero en caso de duda, lo mejor es siempre consultar con un profesional. Y esperar que no nos dejen plantados en el altar.
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Gimnasios en forma

Como cualquier otro negocio, un gimnasio debería contar con un seguro a todo riesgo que lo proteja de las calamidades habituales como incendios, inundaciones, robos, rotura de escaparates o daños eléctricos. Sin embargo, por sus propias características, este tipo de establecimiento debe tener en cuenta otros detalles y estar preparado para otras contingencias, como que un socio tenga un desafortunado accidente al ejercitarse y decida denunciar o que alguien haga un mal uso de una máquina y ésta se estropee.

Como la inversión en material suele ser muy alta, ya que las cintas de correr, bicicletas o máquinas de musculación suelen ser caras, lo mejor es valorar con nuestro corredor de seguros de confianza qué opciones se adaptan mejor a nuestras necesidades e invertir, por ejemplo, en un seguro de responsabilidad civil de explotación que cubra los posibles accidentes. Así nos aseguraremos de que tanto los clientes como el material y los recursos de la empresa se mantienen en plena forma.

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Jubilados preparados

La jubilación es tanto un motivo de alegría por poder disfrutar al fin de un merecido descanso, como un motivo de preocupación cuando el futuro de nuestras finanzas nos plantea quebraderos de cabeza. A esto hay que sumarle el aumento de la esperanza de vida y la disminución de cotizantes por jubilado, por lo que es probable que las pensiones públicas puedan reducirse en el futuro. Si la única entrada de recursos tras jubilarnos es la pensión de la Seguridad Social, es más que probable que el poder adquisitivo descienda, y con eso nuestra calidad de vida. Por eso, cada vez son más los que ante el hecho inevitable de dejar de percibir un salario, deciden ser previsores y tomar medidas que aseguren que van a disfrutar de una vejez sin preocupaciones. Para eso, nada mejor que consultar con un profesional que nos asesore sobre las ventajas que pueden ofrecer los seguros de planes de pensiones y los tratos fiscales que conlleva cada uno de ellos. Un seguro mixto garantiza que el asegurado perciba un capital en la fecha de vencimiento del seguro, que normalmente coincide con la fecha de jubilación. En caso de fallecimiento prematuro, el seguro abonará esa misma cantidad a quien haya elegido el contratador de la póliza, ya sean sus seres queridos o una ONG.

En cambio, el seguro dotal permite recibir una cantidad determinada siempre que el asegurado pague todas las primas. En caso de que fallezca de forma prematura, su obligación de pagar las primas finaliza y se abonará todo el capital (al vencimiento del seguro) a quien se haya establecido. Este tipo de póliza es muy útil para afrontar obligaciones financieras y evita que la responsabilidad pase a los seres queridos.

Las coberturas del seguro están garantizadas con independencia de lo que pueda pasar en los mercados financieros, ya que la compañía protege a sus asegurados de estos riesgos.

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Contigo no, bicho

Pocas cosas hay más desagradables que llegar a casa después de trabajar y encontrarnos con nuestro hogar invadido por visitantes indeseados. Si encima tienen más de cuatro patas y transmiten enfermedades, la cosa ya no sólo es repugnante sino peligrosa para la salud. Cucarachas, ratas o ratones son algunos de los inquilinos “okupas” más habituales de nuestras casas y si queremos desalojarlos,conviene contar con ayuda profesional.

Como siempre, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza por si nuestro seguro de hogar cubre estas contingencias, o en el caso de las comunidades de vecinos, si se puede estudiar alguna cobertura que se haga cargo de las necesidades de todo el edificio o de la urbanización.

Además de las ratas, ratones y cucarachas, los seguros de comunidad tienen en consideración otro tipo de plagas como el topillo, las pulgas, nidos de avispas, gorgojos, escarabajos, pececillos de plata, polillas o garrapatas. En caso de invasión animal, los seguros suelen consistir en la intervención de un especialista que tras identificar el problema, primero tratarla plaga en cuestión y después realizará revisiones periódicamente por si el mal resurge.

La póliza debería incluir la aportación de los productos y materiales necesarios para acabar con la plaga, así como la mano de obra y los desplazamientos de los técnicos. Una vez realizado el servicio, el responsable deberá elaborar un informe del estado de las zonas sensibles o de riesgo para prevenir futuras incidencias y en el caso de que el edificio tenga deficiencias higiénicas, notificarlo a la compañía aseguradora para que informe al asegurado y que pueda así mantener a raya estas visitas tan desagradables.

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Cuando más lo necesitas

Cada primero de noviembre nos acordamos de las personas que ya no están con nosotros y eso nos hace recordar que ninguno de nosotros es eterno. A pesar de que en esos momentos de tristeza es difícil encontrar consuelo, siempre podemos hacer algo para que sean lo menos desagradables
posible, como contratar un seguro de decesos que nos ayude a tramitar las gestiones administrativas necesarias que conlleva la pérdida de un ser querido.

La mayoría de pólizas cubre los gastos tradicionalmente asociados al funeral, como el servicio de tanatorio, el féretro, las esquelas, las flores, el coche fúnebre y el entierro o la incineración. En el caso de escoger la inhumación, las coberturas más frecuentes incluyen un nicho temporal, aunque algunas también los ofrecen a perpetuidad. Algunas aseguradoras están empezando a ofrecer otros servicios complementarios, que pueden resultar interesantes hoy en día, como son el testamento online o el fin de la vida digital.

Otro de los asuntos más desagradables en estos momentos de duelo son las cuestiones administrativas, que pueden ir desde el papeleo relacionado con la defunción (imprescindible
para enterrar al fallecido), hasta gestiones como solicitar la pensión de viudedad u orfandad, la adjudicación de herencias, la solicitud de baja en el Libro de familia y en la Seguridad Social, la petición de la partida de defunción o los trámites del testamento.

Es interesante consultar con nuestro corredor de confianza otras coberturas opcionales, como el traslado del difunto desde el lugar del fallecimiento hasta el de sepultura. En el caso de inmigrantes o de personas que pasen largos periodos de tiempo lejos de su país, este traslado puede tener carácter
internacional por lo que es muy conveniente comprobar si el seguro incluye la repatriación.