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¿Cuánto valen mis piernas?

Nadie se extraña de que una empresa asegure sus ordenadores contra robos o su local contra incendios, pero asegurar una parte del cuerpo puede resultar un poco extraño para el ciudadano de a pie. Sin embargo, ¿qué pasa cuando es imprescindible para ganarse la vida? Hay futbolistas, pianistas, bailarinas, cirujanos y cantantes que dependen de sus piernas, de sus manos o de su voz para realizar su actividad profesional, y, en caso de tener un accidente o sufrir un daño, no podrían trabajar. Para ello pueden contratar un seguro que les proteja. La única condición es que las compañías aseguradoras requieren que esa parte del cuerpo sea imprescindible para realizar la actividad profesional a la que se dedican.

Las indemnizaciones varían en función de los ingresos económicos que podría obtener el asegurado durante el tiempo establecido, pero también según la parte del cuerpo que se quiera proteger y el nivel de riesgo al que se expone en su día a día, así como su estado de salud y su edad.
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Cuidar y Asegurar el Medio Ambiente

La gente cada vez está más concienciada con el cuidado del planeta y numerosas asociaciones y activistas, como Greta Thumberg, se esfuerzan por recordarnos que no hay un planeta B. Además de lo que hacemos a nivel individual, las empresas pueden hacer mucho, porque son responsables directas de la mayoría de los residuos que genera la industria.

La Ley 26/2007 de Responsabilidad Medioambiental regula el compromiso y las obligaciones de las empresas con el entorno en el que están situadas y las medidas correctoras que tienen que aplicar en caso de contaminación. Pero a pesar de cumplir con todos los requisitos que marca la Ley, a veces ocurren accidentes o imprevistos y las empresas deben responder por ello.

Lo más recomendable es contratar un seguro de Riesgo Ambiental que cubra los gastos derivados de actividades potencialmente contaminantes, que ocasionen daños a terceros  o al Medio Ambiente. Todas las actividades están sujetas a responsabilidad medioambiental, pero, lógicamente, unas tienen más riesgo que otras, como las industrias que cuentan con depósitos de sustancias combustibles, inflamables o peligrosas, instalaciones donde se pueden generar incendios, grandes almacenes o lugares donde se pueden acumular residuos. No es lo mismo una industria petroquímica que una empresa pirotécnica, ni implica lo mismo un daño por contaminación gradual que un accidente repentino.  Se consideran daños medioambientales la contaminación de suelos, aguas, franja costera y los espacios y hábitats silvestres protegidos, así como incendios de espacios naturales.

El objetivo de estos seguros medioambientales es restaurar el bien dañado y dejarlo en las mismas condiciones que antes del accidente, para que las futuras generaciones puedan disfrutar del entorno igual que lo hicimos nosotros.
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Conseguirte la luna

Uno de los accidentes más habituales cuando se circula en coche es que se rompa o se estropee una luna, con una media de más de medio millón de partes presentados al año. La precaución al volante resulta fundamental, pero no siempre basta, porque hay factores aleatorios que no podemos controlar pero que pueden jugar en nuestra contra. No hace falta tener un golpe grande ni un accidente aparatoso en carretera, basta con que una piedrecita pequeña impacte contra el cristal delantero para que se produzca una grieta que se extienda por todo el parabrisas. Esto supone un riesgo elevado tanto para la visibilidad del conductor como para la seguridad de todos los que viajan en el vehículo, puesto que un cristal agrietado puede romperse en cualquier momento. El cristal delantero es el que más habitualmente se rompe y es un elemento indispensable en la seguridad del vehículo porque soporta parte de la estructura del coche, aporta eficacia al airbag y protege a los pasajeros en caso de accidentes. Es cierto que cambiar el parabrisas delantero o la luneta trasera, y más si es térmica, resulta caro, pero toda precaución es poca cuando se trata de garantizar la seguridad de las personas que viajan a bordo.

Como la rotura de las lunas es algo bastante común, muchos seguros de coche incluyen los desperfectos de los cristales en sus coberturas, pero no todos. Algunas pólizas sólo cubren un par de roturas al año y si por casualidad se producen más, aumentaría la cantidad a pagar en el siguiente cargo del seguro. En cualquier caso y ante cualquier duda, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza y asegurarnos de estar cubiertos ante cualquier eventualidad.
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¿Está tu empresa infra asegurada?

Tan malo es pasarse como no llegar y eso también puede aplicarse a los seguros de las empresas. Si las coberturas son excesivas con respecto a nuestras necesidades, estaremos pagando de más, y eso nunca es deseable; pero si las coberturas se quedan cortas podemos quedar desprotegidos en caso de auténtica necesidad, y eso es todavía peor.

Los lamentables acontecimientos ocurridos recientemente en la planta química de Iqoxe han puesto sobre la mesa lo que puede ocurrir cuando nuestra empresa tiene contratadas primas de seguros a unos precios y con unas coberturas por debajo de lo que necesitamos para afrontar posibles siniestros. En el caso de esta industria tarraconense que explotó en enero, su cobertura era inferior a las necesidades que luego surgieron y por eso tuvo problemas para gestionar las indemnizaciones correspondientes. Sencillamente porque su seguro no cubría todos los pagos a los que tuvo que hacer frente.

Cualquier empresa tiene dos riesgos principales que cubrir: el de daños y el de responsabilidad civil. El primero está destinado a proteger a la compañía de los costes de reparación derivados de cualquier percance y el segundo cubre los eventuales gastos de responsabilidad civil, que es lo que en caso de siniestros, como el de la fábrica Iqoxe, pueden suponer mayores problemas.

Es importante destacar que la responsabilidad penal no es asegurable, lo que no implica que las compañías no deban estar debidamente cubiertas en caso de accidentes laborales, ya que pueden conllevar importantes indemnizaciones. Esto es de especial relevancia desde que entró en vigor el 1 de enero de 2016 la modificación del baremo de daños personales, que representa un considerable incremento en las cantidades de las indemnizaciones.

Por tanto, en caso de duda, lo mejor es siempre hablar con un corredor de seguros de confianza que nos asesore y nos asegure que estamos pagando lo necesario para estar tranquilos en caso de siniestro. Ni más ni menos.